El TDAH

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tienen una base neurobiológica y un origen multifactorial. Es un trastorno con inicio en la infancia que puede permanecer hasta la edad adulta. Se manifiesta con un grupo de síntomas (déficit de atención /concentración, impulsividad motora y verbal e hiperactividad motriz) aparentemente simples pero que pueden afectar de forma muy significativa al desarrollo evolutivo e interferir en el funcionamiento cognitivo, emocional y social.

Las presentaciones del trastorno son variadas, complejas y heterogéneas (cada caso es único)  en función de la intensidad y predominancia de los síntomas (no todos los síntomas están siempre presentes, ni todos los afectados presentan los mismos síntomas) lo que determinan un amplio abanico de presentaciones, evoluciones y pronósticos. Cuando estos síntomas o los comportamientos que se deriven de los mismos, tienen una frecuencia e intensidad  mayor de la esperada  en los niños/adolescentes de igual edad e interfieran en la vida diaria, en su entorno, casa y escuela, se puede  empezar a intuir que existe el trastorno.

Según la Guía de Práctica Clínica del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad sobre las Intervenciones Terapéuticas en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) se trata de un trastorno de alta prevalencia en la infancia,  afecta entre el 5 y el 7% de la población en edad escolar (un alumno por aula). Se caracteriza por tener un fuerte componente genético y alta carga de heredabilidad. Rara vez se presenta solo, arrastra un alto índice de trastornos asociados y se calcula que un 70% de los pacientes asocian distintos trastornos psiquiátricos.

En la Unión Europea un 5% de los niños y adolescentes entre 6 y 17 años pueden padecer TDAH. Según la OMS el 4% de la población general lo padece por lo que se considera uno de los trastornos psiquiátricos más frecuente  y representa un problema de Salud Publica.

Según el DSM-5 Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales:

Para cumplir criterios los síntomas nucleares deben presentarse:

  1. Desde una edad temprana: antes de los 12 años.
  2. Con una intensidad y frecuencia superior a la normal para la edad y la etapa de desarrollo del niño.
  3. Provocar deterioro e interferir de forma significativa en el rendimiento del niño en dos o más de los ámbitos de su vida: escolar o laboral, familiar y social.
  4. No ser causados por otro problema médico, un tóxico, una droga u otro problema psiquiátrico.

El TDAH puede tener diferentes presentaciones clínicas según el DSM-5

  • Presentación predominante de falta de atención.
  • Presentación predominante de impulsividad e hiperactividad
  • Presentación combinada de déficit de atención, hiperactividad e impulsividad

El TDAH es un trastorno complejo y heterogéneo, no responde a una única causa sino más bien a un conjunto de factores. Se considera un trastorno neurobiológico que puede provocar alteraciones en el funcionamiento de algunas zonas del cerebro. Existen diferentes hipótesis que intentan aportar información sobre su origen:

Factores genéticos: Tiene una base genética, en un elevado número de casos los padres biológicos también manifestaron el trastorno en su infancia o siguen manifestándolo de forma residual. Los estudios indican que están implicados varios genes que codifican los transportadores y receptores de algunos neurotransmisores cerebrales. Se considera que hasta un 70% de los casos de TDAH tienen que ver con factores genéticos.

Los estudios muestran que los familiares de personas con TDAH tienen un riesgo mayor que las personas sin antecedentes familiares pero aunque la genética puede predisponer a padecer el trastorno no es determinante

Factores neuroquímicos: se ha comprobado que existe un desequilibrio en las sustancias químicas cerebrales que se encargan de trasmitir los mensajes (neurotransmisores) en las zonas cerebrales donde se regula  la atención, el movimiento y el proceso de autocontrol/ inhibición.

Factores neuroanatómicos: Las técnicas de neuroimagen han permitido observar en los niños con TDAH un menor tamaño en diferentes áreas cerebrales (cuerpo calloso, núcleo caudado, cerebelo), algunas de están diferencias en el volumen se mantienen  y otras desaparecen con el tiempo. Se considera que el trastorno conlleva un retraso en la madurez de estas áreas del cerebro.

Otras causas: en algunas ocasiones puede ser debido a problemas durante el embarazo, complicaciones en el parto, bajo peso o prematuridad, consumo de drogas, alcohol o tabaco por parte de la madre durante la gestación.

Aunque los factores psicosociales no causan el trastorno, la severidad de los síntomas si puede estar influida por factores ambientales; trastornos psiquiátricos en los progenitores, relaciones negativas entre los miembros, inestabilidad familiar,  estilos educativos inadecuados, etc., que pueden influir en la manifestación del trastorno. Un ambiente desorganizado y carente de normas puede favorecer el agravamiento de los síntomas.